Ernesto Cardenal dedica poema científico dedicado “al Cosmos”

 Culturales

Granada, Nicaragua

Por: Augusto Cermeno

ecardenalEl poeta Ernesto Cardenal dedicó el martes 13 de febrero (2018), en la plaza de la Independencia, un poema que califica de científico y que es dedicado “al Cosmos”:

Millones de galaxias con millones de estrellas:

Hay más de 100 mil millones de galaxias.

Abro la ventana y miro las estrellas de dónde venimos,

Parece que el universo tuvo un propósito, en que estamos nosotros. El universo cociente de sí mismo.

¿Tenemos un roll en el universo?, yo diría que sí.

El sol, estrella normal y corriente, en un rincón cualquiera del universo. No estamos el sol ardiente. Podría algo tan inmenso, ser sin ningún propósito.

Unidades en el universo. ¿Se encargó en ellas?, no sabemos.

La teoría del mundo creado para nada, o Dios nos amó por lo que hay universo.

Todos los seres vivos empatados, fuimos uno solo en el big-bag, y ahora añoramos esa unidad…

Cardenal habló de “la materia en evolución hacia Dios. Después fuimos células con clorofila. Somos generosos con el sol, siempre bañando con luz y comida; luz que es comida, porque las plantas comen luz, y de luz echa sándwich y echo vino. Yo soy la luz, dijo Jesús, luz y comida…”.

Se preguntó “¿por qué es esto? ¿Por qué hay universo? Y nosotros: conciencia del universo, debiendo completar el universo. Dios, es necesariamente más de uno, porque es amor, es dos y es tres: Dios, amor, no es motor… sino cambio y evolución. Es el futuro que nos llama y la resurrección nuestro futuro. Todos juntos en el centro del cosmos. Hay muchos cuartos allí, dijo Jesús”.

Asegura el poeta Cardenal que somos “el único planeta del sistema solar con luces en la noche. Y somos la ilusión de Dios. Dios sueña con nosotros. Nos cree en un mundo diferente, sin los pecados de la desigualdad: los ricos más ricos y los pobres más pobres, donde nadie domine a nadie. Todo de todos, y la revolución francesa es un acto de Dios, dijo Víctor Hugo”.

Habló de “hacer algo bello dentro del cosmos, reconstruir el paraíso hasta donde sea posible, y la meta es la igualdad. Que la tierra se cubra de igualdad, igualdad que es como Dios. Martí desembarcó en Cuba, y en la Costa cantó como David. No haya pobres entre ustedes o el sueño de Dios, pero desigualdad es del Neolítico. El lenguaje lo diferenció de los animales, el único animal vestido”.

Considera que los seres humanos, nosotros, “dejamos la selva por la sabana africana. Cuadrúpedos, arbóreos hechos bípedos, aunque más difícil vivir con otros, quedándonos en los árboles, no hubiera habido escritura. La liberación de la mano fue escritura…”.

Habla de las manos, “antes, humilde aleta, especie de pescado ya extinguida. En los árboles no hubiéramos sido el mayor cambio de la historia del planeta. Nuestra anatomía no fue por accidente. La aleta del pez con cinco tramos, es la mano con cinco dedos…”.

Indica que los “bracitos de dinosaurio fueron las alas actuales. La dicha de estar sin dinosaurios. Los dinosaurios se hicieron pájaros, ahora casi todos somos mamíferos. Y, empezamos mamando mamas. Hasta hace poco supimos de galaxias. Es por azar que fuimos homosapiens, la menor variante en el universo, y no había seres humanos más cerca del sol, los mares se habrían evaporado. Más lejos se habrían congelado. Tal vez la única especie inteligente. Inteligente por débiles, según Darwin”.

“Martillando piedras y afilando siles, mejor el arma, mejor la cacería. De la sabana africana a manejar avión. Por millones de años, solo bacterias, y cómo sucedió que de ahí naciéramos nosotros, como cosmos conscientes de civismo. El universo consciente, eso somos”, revela el poeta Cardenal, en un intento profundo de interpretar la realidad y el devenir de los tiempos.

Finalizó diciendo que “Dios nos amó, por lo que hay universo en evolución, nació en Dios”.

 

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