“Hijo no me mates”: el drama de un parricidio en Nicaragua

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Francisco Mendoza S.

f259e9149ce938ad47f0cc60088b0f4e“Hijo, no me matés”, aseguran que gritaba Denis Caballero Mairena, de 65 años, cuando era asesinado a balazos y machetazos por dos de sus hijos en la comunidad de la Unión de Wamblan, municipio de Wiwilí, departamento de Jinotega.

Las primeras investigaciones señalan que los principales sospechosos del crimen son Danaí y Marvin Benicio  Caballero Flores, de 26 y 25 años, respectivamente, hijos de la víctima, quienes aprovecharon para terminar con la vida del hombre cuando su hermana, Guadalupe Caballero, de 37 años, y su hijo, José Isaac González Caballero, habían salido a realizar unas diligencias.

Las primeras investigaciones indican que los supuestos asesinos de su padre llegaron a la vivienda y lo sacaron al patio de la casa, donde lo habrían matado a sangre fría.

Según las versiones de los vecinos, cuando el hombre era atacado gritaba: “Hijo, no me matés”.

Se conoce, de forma extraoficial, que el hombre sufrió cuatro balazos con una pistola nueve milímetros y varios machetazos en diferentes partes del cuerpo.

Para pecado de los asesinos, el nieto de la víctima estaba llegando a la casa y escuchó los gritos de su abuelo, por lo que pudo ver a sus propios tíos cometiendo el crimen.

“Correte hijo, que te van a matar”, habría dicho el hombre a su nieto, en uno de sus últimos momentos de vida.

El menor salió corriendo mientras sus tíos remataban a machetazos a su abuelo.

Las investigaciones señalan que el móvil del crimen es porque hace nueve años la víctima se había separado con la madre de sus nueve hijos, cinco varones y cuatro mujeres.

Caballero Mairena solo se había quedado con una hija, a quien le brindaba respaldo económico.

En una ocasión, Marvin Benicio Caballero Flores lo había amenazado con matarlo, ya que no les daba nada a él ni a su hermano.

La amenaza se cumplió el 31 de diciembre de 2017.

La policía de Jinotega realiza las investigaciones para tratar de dar con el paradero de los dos supuestos parricidas, pero hasta el momento no han logrado atraparlos.

El crimen mantiene alarmados a los habitantes de la zona, ya que nunca se había registrado un crimen de esta magnitud.

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