¿Como surgió el Vigorón?

Departamentales

Granada, Nicaragua

Augusto Cermeño

1409184391_El vigoron granadinoEste es un reportaje que escribí hace 21 años cuando laboraba para El Nuevo Diario y como este tema del vigorón está alborotando las redes sociales debido a un reportaje televisivo en México que apunta a que este delicioso platillo no es nica, aquí les cuento Cómo surgió “El Vigorón”.

Este platillo típico es 100% nicaragüense inventado por la granadina del barrio La Islita, María Luisa Cisneros Lacayo, conocida como La Loca.

La historia del vigorón inicia en 1914, cuando se comenzaba a encender el espíritu deportivo nicaragüense por la práctica del hoy Deporte Rey de la afición pinolera: El Béisbol. Es en Granada, también donde surge el primer club de jóvenes deportistas que conforman lo que llamaron: Club “El Japón”.

Consultando libro del doctor Barberena Pérez

VIGORON“El Japón”, según consultamos en el libro “Granada” del doctor Alejandro Barberena, era el nombre “más en boga de esa época. Los fundadores principales del Club fueron los estudiantes Carlos A. Morales y Coronado Urbina Bermúdez”.

Otros que conformaron el Club fueron Miguel Lacayo, el Cátcher; Francisco “El Conejo” Acosta, Pitcher; Pancho Queco, en Primera Base; Carlos Bermúdez, Segunda Base; uno que apodaban “Paciencia”, Tercera; Juan de Dios Alemán, Short Stop; Pancho Cisneros, Primer Fielder; Lolo Abea, Segundo Fielder y Enrique Cisneros, el Tercer Fielder.

El  texto del doctor  Barberena, editado en 1971, indica que después de surgidos los ánimos beisboleros en Granada, “se extendió a otras ciudades y salió el Managua; El San Fernando, en Masaya; León y Chinandega no se quedaron atrás”.

La fanaticada granadina se puede pulsar en los de la Otra Banda u otrabandeños, quienes llegaron al extremo de que las vende frescos y golosinas alimentaban por su cuenta a los jugadores “con tal de que practicarán todo el día”, indica A. Barberena Pérez en su libro.

Competencia hizo que “La Loca” hiciera algo distinto y llamativo

ea417337e530da8bf8a80ec77f857683--latin-america-granadaLa competencia entre las vendedoras de golosinas de la Otra Banda y la Islita, hizo que “La Loca”, al ver que las otrabandeñas producían yoltamal y elotes cocidos, mientras ella estaba sin su afamada Chicha de Maíz, por ser época de maíz nuevo, “ideó la venta de algo distinto y llamativo”.

María Luisa Cisneros Lacayo “La Loca”, mantenía en el campo de la Islita el negocio de Chicha de Maíz y de frutas. Jamás se imaginó que su idea de vender un nuevo producto alimenticio para competir con las de la Otra Banda se iba a convertir en uno de los platos típicos de Nicaragua.

“Se le ocurrió con yuca cocida, ensalada, vinagre, chile congo, un pedacito de chicharrón tostado, un puñito de sal y en las hojas de chaguite, tendido en la palma de la mano, ofrecer el plato novedoso que ha constituido una de las tipicidades nuestras”, expresa Barberena Pérez.

¿De dónde lo de vigorón?

Además del plato que hace que muchos nicaragüenses cometamos actos “de mala educación” como lo es el de chuparse los dedos ante quien sea o chupar hasta la última gota de ese vinagrito chiloso y agrito, “La Loca” también inventó el nombre del producto: El Vigorón.

“La Loca” era un personaje muy popular en los campos de béisbol establecidos en 1914 en los barrios de Granada, por sus manifestaciones de alegría y sus palabrotas bullangueras que hacían exaltar los ánimos de los fanáticos. Un día María Luisa pegó un grito que a todos hizo voltear “la jícara”: ¡El Vigorón!… ¡El Vigorón!

Hasta un día en 1914, no precisado por el historiador Barberena Pérez, a las cuatro de la tarde, el Vigorón sólo era conocido como un tónico reconstituyente que en esa época se propagandizaba en la paredes exteriores de las casas.

En la gráfica publicitaria se mostraba a un hombre tipo Arnols o Silvester  Stalone, una masa de músculos que tomando a un toro por los cuernos y lo hacía retroceder. Esto mostraba que el susodicho Tónico Vigorón daba la fortaleza deseada al más enclenque varón.

“La Loca”, que de loca sólo tenía el apodo, fue capaz de relacionar su producto creado con lo del llamativo anuncio del maravilloso reconstituyente. ¿Qué nombre le doy?, se preguntó a sí misma y al quedar viendo hacia una pared donde el fortachón  hacía retroceder al toro, se le vino la luz y dijo ¡ahí está!: esta ricura no puede ser otra cosa que “El Vigorón”.

María Luisa sólo pensó en algo que daría fuerza no sólo a los hambrientos y sedientos fanáticos de La Islita, también pensó en los peloteros. Los jugadores fueron los primeros en probar el platillo verde que despedía un aroma que a todos conquistó como por encanto de “Las Mil y Una Noche”.

Alimento completo

El doctor Barberena Pérez, dice haber consultado con el doctor Servio A. Gómez, un brillante científico granadino que realizó novedosas investigaciones en materia de química y biológica, para que le valorara las propiedades nutritivas del “Vigorón”.

Las consideraciones del doctor. Gómez, quien ya descansa en la paz del señor, indica que  la carne es rica en proteínas, pobre en carbohidratos y agua.

“Pero el Vigorón contiene proteínas y vitaminas así: La grasa y la proteína la suministra el chicharrón. Los hidratos de carbono van en la yuca; los minerales en la sal. El sabor se lo da el vinagre. La vitamina A, B, C y D, van en la ensalada que se le agrega y los carbohidratos van en el ácido”, revela el doctor Gómez.

Calorías que contiene

Cuando usted estimado lector se “tira” un “vigoronazo granadino”, envía a su estómago lo que toda ración de Vigorón debe contener: 10 gramos de grasa, 30 de prótidos y 60 de carbohidratos. Este platillo asegura 90, 20 y 300 calorías que sumadas dan un total de 410 calorías.

Las calorías que necesita diariamente una persona son dos mil 500 calorías. En tanto, unas cuantas raciones de Vigorón al día proporcionan las que el cuerpo humano requiere para mantenerse.

Los entendidos en la materia sugieren agregar agua o bebida refrescante.

Entonces, hace más de 100 años se inventó El Vigorón, auténticamente granadino, surgió en La Islita y La Otra Banda, para después “volar a todo el país y aún a lugares elegantes y aristocráticos de alta distinción”.

De modo que el apodo de los masayas, “Los Come Yuca”, está mal puesto. Porque los que la siembran, es bien cierto, son los de la ciudad de Las Flores, pero los que la convierten en el popular y típico plato nicaragüense de exquisitez infinita, son los granadinos.

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