Solicitan declarar Hijo Dilecto de Granada al insigne escultor Jorge Navas Cordonero

Departamental

Granada, Nicaragua

Colaboración Róger Monterrey Edén

Granada 20 de Octubre 2016

Honorables Miembros del Concejo Municipal del Municipio de Granada

Su Despacho

13533219_984483768333097_8758312546338432971_nLos y las suscritos, suscritas ciudadanos de este municipio de Granada, en base al Artículo 124.- Las municipalidades podrán acordar la creación de medallas, emblemas, condecoraciones u otros distintivos honoríficos, a fin de premiar especiales merecimientos, o servicios extraordinarios. Presentamos ante Vos Honorable Concejo Municipal del Municipio de Granada la Petición de Declaratoria Póstuma de Hijo Dilecto de Granada al Maestro Escultor y Padre de la Escultura Nicaragüense Jorge Bernabé Navas Cordonero.

Datos biográficos del maestro escultor Jorge Navas Cordonero

Jorge Bernabé Navas Cordonero, nace en Granada, Nicaragua el 11 de junio de 1874 en el Barrio El Hormiguero y fallece el 14 de agosto de 1968 en Granada. Fueron sus padres Don Jorge Navas Morales y Doña Dolores Cordonero.

Escultor nicaragüense, considerado el más importante representante de esta rama artística en Nicaragua y uno de los mayores exponentes de la escultura centroamericana durante la primera mitad del siglo XX.

Fue bautizado por el Pbro. Inocente Álvarez, en la Iglesia de la Merced, siendo sus padrinos el General Agustín Avilés y Don José Ana Cordonero.

Estudió en la Escuela Municipal del Barrio, aprobando el quinto grado de primeria, sus maestros fueron Mercedes Quintanilla y Julián Malespín.

Habiendo dejado sus estudios a los 16 años, se dedicó aprender un oficio, que fue la sastrería, la cual ejerció durante cierto tiempo. Por vicisitudes de la vida, su padre se dedicó a labrar piedras en la Ermita del panteón (Actual Cementerio Municipal) y después lo dispuso en manos del maestro constructor Carlos Ferrey Aragón, quien diseñó la “Capilla de las Ánimas”, ubicada en el Cementerio Central de Granada, donde luce como un templo griego en el que está visto como el CAMPOSANTO MUSEO DE NICARAGUA.

A los 20 años hizo sus primeros trabajos en la Iglesia de Xalteva y en la Iglesia de Diriomo. Años más tardes en la Iglesia de La Merced en Granada empezó los trabajos de decoración de la “Capilla del Sagrado Corazón de Jesús”, bajo la supervisión del párroco Monseñor Víctor Manuel Pérez. Su trabajo también se extiende a la Iglesia Xalteva, en donde esculpió a los Cuatro Evangelistas que coronan el frontispicio. Igual que otros trabajos en el Sagrario de la Catedral de Granada, trabajos de Ornamentación en la capilla y esculturas.

El número de sus obras son incontables, trabajó para amigos de León, Managua, Masaya, Granada, Diriomo, Nandaime, Rivas, Jinotepe, San Marcos, Juigalpa, Waspan, Estelí y otros lugares.

En Granada, su ciudad natal, una de sus obras de mayor valor es el altar de Jesús de la Buena Esperanza en la capilla de Catedral.

Nunca estuvo en ninguna escuela de artes, estudió muchas obras de arquitectura y escultura, que puso en sus manos el Dr. Monseñor Pereira y Castellón, su amigo y protector.

Iniciando el siglo XX, el obispo Simeón Pereira y Castellón realizó una visita pastoral a Granada y el párroco de La Merced, Víctor Manuel Pérez, le mostró los avances en la ornamentación de la Capilla del Sagrado Corazón de Jesús. Pereira y Castellón quedó impresionado con el trabajo del escultor, que entonces tenía veintiséis años de edad, que con cemento y cal daba vida a las figuras religiosas y a la cúpula. Más tarde, en 1903, el obispo interrumpió la labor del escultor en esa iglesia y lo llevó a la ciudad de León para iniciar la decoración de la Catedral en 1904.

Fue el artista que contribuyó a la decoración de la Basílica Catedral de la Asunción de León. De él, dijo el obispo leonés Simeón Pereira y Castellón:

“Navas Cordonero se encargó de infundir nueva alma a la Catedral, calificada hasta entonces, como “un bello gigante sin alma”.

El obispo seleccionó los arreglos y el escultor a partir de las ideas del eclesiástico, los diseñaba, y ejecutaba. Fue el decorador de la Catedral de León. Salvo el Viacrucis, obra pictórica de Antonio Sarria (1884-1951), todos los adornos del magno monumento colonial de Nicaragua fueron obras suyas.

Algunas esculturas y decoraciones de Navas Cordonero en la Basílica Catedral de la Asunción de León fueron:

  1. El León doliente sobre la tumba de Rubén Darío, su toque es emotivamente romántico: el rostro, más humanizado que el original, parece llorar por la muerte del poeta. Es uno de los pocos monumentos del mundo al alcance de la mano
  2. El monumento y la tumba de Simeón Pereira y Castellón
  3. Erigió la Inmaculada Concepción de María, colocándola sobre el cuerpo central “sin perjudicar la contemplación del magno templo”
  4. Los doce apóstoles colocados en nichos endosados a las pilastras que adornan la nave central, “un trasunto del viejo símbolo medieval que quería ver en los apóstoles las columnas de la iglesia” como afirma el arquitecto mexicano Manuel González Galván
  5. Los leones en el atrio que resguardan el sacro edificio.

Se retiró a Granada en 1928, después de trabajar 24 años en el decorado de la Catedral, con una última escultura para la tumba de su protector, Monseñor Simeón Pereira y Castellón.

Amistad con Darío

Rubén Darío y Jorge Navas Cordonero, ambos genios prolíferos en su arte, entablaron una clara amistad aunque se desconoce la fecha exacta en que cruzaron palabra por primera vez. El maestro escultor le confió a su hermano Navas y Barraza, las anécdotas siguientes:

“Cuando Rubén Darío llegó enfermo a León, Monseñor Pereira lo visitó inmediatamente. Luego me ordenó que todos los días muy tempranito fuera a visitar al Poeta y que lo tuviera informado del estado de su salud. Así es que todos los días antes de comenzar mí trabajo iba a saludar al Poeta y a preguntarle cómo había amanecido, para luego informar a monseñor.

Darío me trataba con especial cariño y amistad; siempre me detenía más de la cuenta y al final me decía: “sigo lo mismo, así dígale a Monseñor”.

En cierta ocasión me llamó a su lado y me preguntó:

— “Maestro, si yo muero ¿qué pondría usted sobre mi tumba?”

Le contesté: — “Un león doliente”.

Él me dijo: — “¿Entonces debo encomendarme a San León?”

Mi respuesta fue: — “No, es tu pueblo querido, tu León que por siempre te llorará”.

Le cumplí mi palabra. El León llora con una garra sobre el arpa y con otra sostiene un ramo de laurel. ”

Su obra más representativa es quizás el “León Doliente” postrado sobre la tumba del poeta Rubén Darío. Cuando en ocasión del Centenario Dariano (1967), algunas autoridades pensaron en sustituirlo por uno igual de mármol, un experto italiano, después de examinarlo, dijo que “era una verdadera obra de arte irrepetible” revestido de un toque emotivo más humanizado que el “León moribundo de Lucerna o León herido de Lucerna”, Suiza, al cual imita, obra del escultor islandés Bertel Thorvaldsen.

  1. Maria Mercedes Castillo Navas 23 octubre, 2016, 2:39 pm

    EXCELENTE NOTICIA!

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