Mayor Asbell García y sus recuerdos de la guerrilla, el BLI Pedro Altamirano y el desarme de la contra

Nacional

Granada, Nicaragua

Por: Augusto Cermeño

* Pasaban semanas sin comer: “porque si te levantabas de tu posición te mataban”

* El BLI Pedro Altamirano participó “en todititas las operaciones de las fuerzas armadas”: con al menos mil combates al año

*“Cuando el Gobierno revolucionario perdió las elecciones, la mayor parte de los jefes de BLI nos fuimos a la calle…”

*“Nada de escritorios: siempre en primera línea de fuego”

*¿Abandonado por la guerrilla?

*“Yo vivo por los campesinos: eran nuestros hospitales, los que nos atendían, nos alimentaban, nos escondían, sin los campesinos el Frente nunca hubiera triunfado…”, aseguró el mayor Abel

* Piensa en sus hermanos de la guerrilla que murieron y deseara “que estuvieran vivos”

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Ex Mayor retirado Asbell García Blandon

Los años 80s fue una década marcada por la violencia, por sabotajes, ataques armados ejecutados por hermanos nicaragüenses, integrantes de un ejercito contrarrevolucionario, entrenados y financiados por el gobierno de los Estados Unidos, lo que sumió a Nicaragua en un verdadero infierno, causando mucho dolor y luto en los hogares nicaragüenses de uno y otro lado.

En esta guerra que dejó como saldo más de 50 mil muertos, jugaron un rol muy importante en las tareas de defensa de la Patria y la Revolución la juventud organizada en los heroicos batallones de Lucha Irregular (BLI), como punta de lanza y los Batallones de Reserva, como una fuerza de apoyo muy beligerante.

Uno de los jefes de esos BLI, fue el ahora mayor retirado del ejército Asbell García, estiliano, quien nos regaló un testimonio muy hermoso de su participación como estratega militar, como héroe de la Revolución.

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El BLI Pedro Altamirano con sus machetes en alto, haciendo honor a “Pedron”, temido general de Sandino

García expresa que a él le toco preparar a los muchachos del Servicio Militar Patriótico (SMP) para la guerra, de modo que logró comandar el BLI Pedro Altamirano con el distintivo alcanzado de ser “el BLI que tuvo menos bajas”. Los muchachos eran de Granada, Rivas, Managua, Masaya, Jinotega y León, entre otros lugares.

El mayor García comentó que los chavalos, cuando entraron al BLI “no sabían a que iban. Creían que iban de turistas. Chavalos a los que tuve que enseñarles a caminar en la montaña, a escalar cerros, a pasar frío, no sabían cómo instalar una champa, como sobrevivir en la montaña, como comer, porque ahí no ibas a la casa esperar que te sirvan la comida y como te ibas acostar”.

“Ellos creían que después del combate ibas a una covacha, pero tenía que dormir uno parado y otro de pie y uno dormido. Tenías que hacerle posta al que dormía, porque si nos dormíamos nos mataban a todos, porque estábamos en la primera línea de combate”, dijo.

Pasaban semanas sin comer: “porque si te levantabas de tu posición te mataban”

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El mayor Asbell García con sus mandos del BLI Pedro Altamirano, en la montaña

Recuerda el mayor Asbell García Blandón, mayor retirado y comandante en la guerrilla sandinista contra la dictadura somocista, que pasaban semanas sin comer “porque si vos te levantabas de tu posición te mataban. Teníamos que estar allí, al pie del cañón, comiendo nada más tus raciones frías, crudas. A los cachorros había que enseñarle todas las mañas de la guerra y se las enseñé. Le enseñé todas las mañas de la guerrilla y de lucha contra bandas. Por eso es que este BLI (el Pedro Altamirano) ocupa el primer lugar, en la historia del ejército”.

García está convencido de que “el BLI que tuvo más combates en todo el ejército, fue el BLI Pedro Altamirano, porque aprendimos, les enseñe todas las mañana y agarraron la lección, ganaron un 100. Muchos cachorros cuando se quedaban sin municiones se agarraban a  culatazos con el enemigo, o con bayoneta calada”.

1511919_659890424074187_1757947465_nRecuerda que “a veces los cañones se fundían y lo más que disparaban los proyectiles era a diez metros. A los seis meses se les cambiaba los fusiles de tanto combates. Los oficiales, como los del SMP, para mí tienen mucho valor. Porque sin ellos no hubiera llegado a estar vivo y sin mí, ellos no hubieran vivido, porque si hubiera sido un mal jefe, una mala dirección, nos hubiera llevado a todos a la muerte. Porque una tropa es buena con un buen jefe y el jefe es bueno cuando tiene buena tropa”.

Recuerda que al “Juan Pablo Umanzor” le mataron compañías completas, durante la operación Danto 88.

El BLI Pedro Altamirano participó “en todititas las operaciones de las fuerzas armadas”: con al menos mil combates al año

El mayor Asbell García Blandón, nos manifestó, sin temor a equivocarse, que su Batallón de Lucha Irregular participó “en todititas las operaciones de las fuerzas armadas del ejército. Cuando miraban la cosa seria y no la podían contener los demás BLI, a nosotros nos agarraban y nos transportaban en helicóptero…”.

Recuerda que “cuando se daba un ataque o tenían rodeado a un BLI, nos agarraban a nosotros y nos metían. Tal vez estábamos hasta en Nueva Guinea y no llevaban hasta Mulukuku, Río Blanco, Triángulo Minero. A veces llegaba la información que venían 5 mil contras y nos mandaban a detener el avance de esa agrupación, porque la idea de la contra era unir el sur con el norte”.

Tal situación llevó a los altos mandos del ejército a mover a “las unidades más rápidas, con mayor capacidad de movimiento, nos llamaban. Nosotros teníamos hasta mil combates en un año”. El mayor García destacó el desarrollo militar del ahora teniente coronel retirado José Ramón Roblero Álvarez.

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Teniente coronel retirado Jose Ramón Roblero Alvafrez

Dijo que el teniente coronel Roblero era del Estado Mayor del BLI Pedro Altamirano, Jefe de Operaciones, y se mantuvo por 30 años en el ejército, “llegando a ser teniente coronel”. Sin embargo, Roblero se retiró, como un oficial de alta cultura militar.

Hablando de las medallas que portan, dijo que algunas personas les preguntan si se las dieron “por cortar verduras, no, son medallas de guerra, medallas de combate, ganadas en la primera línea de combate”, comentó, haciendo referencia a las medallas que portaba, muy orgulloso, en su pecho, el teniente coronel Roblero.

Reconoció que al teniente coronel Roblero, “le dieron muchas medallas en la paz y medallas que se las ganó en la primer línea de combate, en la guerra, en la primer dirección, en la ofensiva de combate en contra de las fuerzas contrarrevolucionaria, en Nueva Guinea, en Bocay, en todos los lugares donde anduvimos operando como BLI”.

“Cuando el Gobierno revolucionario perdió las elecciones, la mayor parte de los jefes de BLI nos fuimos a la calle…”

Recordó que “cuando el Gobierno revolucionario perdió las elecciones la mayor parte de los jefes de BLI nos fuimos a la calle. Se fueron los cachorros, doña Violeta ordenó cancelar el decreto, la Ley del Servicio Militar Patriótico (SMP). Entonces se fueron a la calle todos los SMP y hubo que reestructurar todas las fuerzas armadas y ahí es donde salimos, me salgo yo…”.

Dijo ser de la misma promoción “del que ahorita (2015) está de jefe del ejército (general Julio César Avilés), el mismo grado teníamos en la guerrilla, cuando nos ascendieron en el 80. Si me hubiera quedado en el ejército los 30 años, yo hubiera sido uno de los generales más viejos de la guerrilla. Con más experiencia, tanto en la guerrilla, como en la defensa de la Revolución, del año 80 al 90…”.

Valoró que “hay muchos generales que no tuvieron la cantidad de combates que tuvimos nosotros. Ni coroneles, ni tenientes coroneles ni generales, tienen la cantidad de combates que nosotros tuvimos”.

Considera que “para el ejército y para el mismo partido (FSLN), somos un orgullo para ellos, porque hicimos la revolución y la defendimos”. Fue bastante categórico al decir: “estamos dispuestos a derramar la última gota de sangre, como la derramamos en las primeras calles durante la insurrección y durante defendimos la Revolución”.

“Nada de escritorios: siempre en primera línea de fuego”

1604881_659875094075720_90892358_nFue aún más claro al decir que su postura de patriotas, de revolucionario, es “en la primera línea de combate, no en los escritorios, ni en una unidad de paz. Nos tocó duro, nos metieron en la primera línea de combate, en los primeros frentes, donde no comías, no dormías bien, estabas estresado, porque todos los días habían combate, todos los días habían muertos, todos los días habían heridos, todos los días había que abastecer a las unidades”.

¿Abandonado por la guerrilla?

Reveló que tiene “21 balazos, 72 perforaciones en el cuerpo. Fue durante la insurrección, en Estelí. Ahí, la guerrilla me abandonó, me dejaron botado, me engusané y, solo Dios sabe por qué estoy vivo y por qué estoy hablando ahora. Solo Dios sabe, lo que me pasó a mi…”.

Recuerda que estaba en una situación en la que la aviación atacó Santa Cruz, los bombardean, “la guardia comenzó a tirar Napalm, fosforo blanco, todos los pinares los quemaron y ahí murieron todos los guerrilleros. Nos salvamos tres guerrilleros: Guandique, Juan Daniel y mi persona. A mí me dejaron abandonado”, reiteró.

 “Yo vivo por los campesinos: eran nuestros hospitales, los que nos atendían, nos alimentaban, nos escondían, sin los campesinos el Frente nunca hubiera triunfado…”, aseguró el mayor Abel

IMG_7335El mayor retirado Asbell García, consideró que la guerrilla sandinista “sin los campesinos nunca hubiera triunfado. Yo vivo por los campesinos. Ellos eran nuestros hospitales, los que nos atendían, nos alimentaban, los que nos escondían”.

“Para mí, el colaborador histórico, el baquiano, era nuestros ojos, eran nuestros segundos padres, porque nos escondían, nos daban comida, nos curaban. A mí me curaban con creolina hirviendo, con pluma de zopilotes me sacaban todos los gusanos que tenía en mi cuerpo, porque estaba engusanado cuando me hallaron los campesinos, hasta que me dejaron con una guerrilla y esa guerrilla andaba de campamento en campamento”, relató García.

Se pregunta: “¿Cuántas veces lloré? ¿Cuántas veces sentí tanto dolor? Me ponían una inyección para quitarme el dolor y tenía una operación como de 17 pulgadas en el estómago. Era un sufrimiento increíble. Mucha gente llora o se queja por un dolor de cabeza o una calentura. Yo andaba lleno de balazos el cuerpo. Cruzada la espalda de balazos, ¿qué dolor sentiría? No me daban alimentación y así me andaban los compañeros, de cerro en cerro, escondiéndome para que no me capturaran”.

Recuerda, que ya dado el triunfo revolucionario, “yo todavía supuraba sangre de mi estómago. Así andaba, combatiendo, y mi estómago vendado. Yo digo que solo el señor pudo hacer eso de que aún esté vivo, después de tanto sufrimiento”.

Tampoco le es grato recordar que fue objeto de tortura por la Guardia Nacional. “Tengo un hermano que murió el 18 de diciembre (2014). Un guerrillero, que lo hice guerrillero yo, el menor de mis hermanos. Cuando yo me fui a la guerrilla se fue detrás de mí. Igual le pasó al “Zorro”. Se fue Filemón Rivera, el hermano mayor y después se fue Chico Rivera. Chavalos, que éramos del mismo barrio, jugábamos trompo, jugábamos chibola…”.

Como pensando en voz alta recordó a los hermanos Rivera (Filemón y Francisco), los que cuando jugaban trompo con “la mancha brava” del barrio no se les pasó nunca por la cabeza que iban a ser guerrilleros y hasta comandantes guerrilleros.

Piensa en sus hermanos de la guerrilla que murieron y deseara “que estuvieran vivos”

Siempre con su pensamiento en alto, dijo que le hubiera gustado que muchos guerrilleros que murieron “estuvieran vivos, para que supieran por qué luchamos, que los sueños de ellos se cumplieran. La idea de Carlos Fonseca era que la gente tuviera paz, que tuviera escuelas, que tuviera educación, que tuviera salud, que estuviera bien, que tuvieran bienestar. Eso es lo que quería Carlos y la gente…”.

¿Cómo serían las cosas si Carlos Fonseca estuviera vivo?

Al contestar esta pregunta, titubea un poco con un “no see…”, pero logra sacar a flote las siguientes palabras: “decía Carlos a la gente, porque éramos chavalos que no sabíamos ni por qué luchábamos ni quién era Sandino, pero nos inculcaron en la mente y el alma quién era Sandino y por eso luchamos. Porque yo era un campesino que me hicieron guerrillero”.

“Decía Carlos que si un día llegáramos a estar vivos y ganáramos la Revolución, tomáramos el poder en este país, íbamos a estar bien. Íbamos a estar en los primeros lugares, porque íbamos a ser los hijos de la Revolución. La lucha de Sandino y de Carlos, de los guerrilleros, llega hasta nosotros”, indicó.

Con toda la franqueza del mundo, el mayor García nos expresa que los jóvenes de hoy en día (de 16, 18 y 20 años), “no saben quién es Sandino, no saben quién es Carlos ni por qué lucharon esa gente. La historia de estos grandes personajes como Sandino, como el Ché, como Carlos, llegan hasta nosotros…”.

Cree que el general Pedro Altamirano “era el cachorro de Sandino. Nosotros somos los cachorros de Carlos Fonseca. Los cachorros de Pedro Altamirano son esos que están ahí, que sobrevivió a la guerra, a la invasión, a la guerra impuesta por los Estados Unidos a Nicaragua”.

“Nosotros dimos continuidad a la lucha de Sandino”, asegura García

Para el mayor Asbell García, Jefe del BLI Pedro Altamirano, de no haber sido por el comandante Carlos Fonseca Amador, la lucha contra la dictadura, la insurrección popular sandinista, “no hubiera sido posible. Si no fuera por Carlos, ahí hubiera quedado la lucha de Sandino. Por eso, cuando nos matan a Carlos, lo sentimos en el corazón, en el alma. Estamos muertos, estamos fracasados, sin jefe”.

Considera que “hablar de Fidel, Fidel es único en este mundo. Hablar del Che, es único en este mundo. Hablar de Hugo Chávez, es único también. Hablar de Daniel, Daniel es único en Nicaragua”.

¿Se podría considerar a Daniel como el relevo de Carlos Fonseca?

A esta pregunta, el mayor Asbell García, respondió: “Para mí, que estuve desde el principio en la guerra, desde que se fundó la guerrilla, hasta que triunfamos, en la defensa de la Revolución, para mí fue la mejor decisión, poner al comandante Daniel, es el único, porque fue el único que agarro el liderazgo de la guerrilla, que se puso al frente de todas las instituciones del Estado…”.

Valora que “los otros no se pusieron al frente porque no tenían capacidad. Porque ser jefe y ser líder, son dos cosas que hay que saberlas implementar en la práctica. Porque Daniel Sabe, Daniel viene de la cárcel, Daniel viene de la guerrilla, Daniel viene del movimiento que tuvo Carlos Fonseca también…”.

Dice que lastimosamente hay “mucha historia de los retirados, los reservistas, los milicianos, de la lucha contra bandas y los BLI. Aquí hacemos muchos libros, mucha historia hay y mucha historia de nosotros que nunca se escribió”.

“Nosotros sostenemos la gran historia de Nicaragua, pero éramos guerrilleros anónimos, ocultos, clandestinos. Cuantas hazañas hicimos al luchar contra la aviación de Somoza, contra los Push and Pull, contra los tanques, y esa historia nadie la sabe. Cuando derriba un avión o cuando se enfrentan a un tanque de Somoza. No nos podíamos tomar fotos ni hablar, era prohibido hablar”, recordó García.

También trajo al recuerdo de que “en mi BLI derribamos tres aviones de la guardia, de la contra revolución, y le quitamos la mayor parte de los abastecimiento. Nosotros fuimos los que derribamos ese avión, el de Eugenio Hassenfus, y muchos soldados fueron hasta Moscú, como un estímulo, como un premio, representando a la revolución, a las fuerzas armadas y al BLI Pedro Altamirano”.

Recuerda que en el BLI andaban las flechas (lanza proyectiles antiaéreo) húmedas de recorrer en las húmedas selvas tropicales del sur de Nicaragua. Recuerda el mayor García que “se nos murieron muchos soldados: de enfermedad, de calentura, cruzando ríos. Se nos murieron soldados en accidentes automovilísticos, en las zonas de guerra, no en Managua”.

Concluye que “así es la historia de Nicaragua, la historia de los cachorros del Pedro Altamirano. Yo le decía al teniente coronel Roblero que hay que hacer varios libros, por tomo, por etapa, de las grandes operaciones”.

 

La desmovilización y desarme de “la Contra”: se asoma la paz

 

El mayor Asbell García, recuerda que “lo último que hicieron, la última prueba que pasamos, para mí, como último guerrillero, como un comandante de las fuerzas armadas, uno de los más duros de las fuerzas armadas, aunque me miren cara de humilde, era el más duro, participamos en grandes operaciones de rescate de campesinos, ante todos los fenómenos naturales que se dan en este país: el Juana, el Mitch, en todos los huracanes”.

 

Trajo al recuerdo las operaciones que se dieron en el marco de los Acuerdos de Esquipulas les toco “trasladar a toda la contra al Almendro. Entonces, nos aparecían las columnas de la contra, de 100, 200, 300 y en mis camiones me toco trasladarlos a la zona de enclave, en el Almendro”.

 

Considera que la situación de esos operativos “era difícil. Había contras que nos amenazaban con matarnos a nosotros. Después de andarnos matando, nosotros mismos, los contras con las fuerzas armadas, tuvimos la oportunidad de darnos la mano. Tenían que montarse en los mismos camiones, teníamos que darle la comida nuestra para convencerlos de que la única solución para detener la guerra en este país, era eso, de que se desarmaran, porque a nosotros nunca nos venció la Contra”.

Con toda firmeza, el mayor García nos dice: “nosotros vencimos a la Contra en todos los terrenos, en todos los frentes de guerra. Esa fue la prueba más dura que me hicieron pagar a mí, como guerrillero y como miembro de las fuerzas armadas: agarrar 20 mil contras e irlos a meter al Almendro, y armados”.

 

Valora que esas operaciones requerían de él, de sus oficiales, “mucho talento, mucho principio, mucho control, porque nosotros éramos tropas especiales, el que tiene mayor rapidez es el que va sobrevivir. Aparecían contras que nos rodeaban los camiones, nos querían quemar los camiones”.

 

El mayor García les decía a los contras: “Da gracias que estoy poniendo mis camiones para llevarte a la zona de enclave, donde vas a desarmarte y vas a comenzar una nueva vida en tu vida y en tu familia. Teníamos que hablar con los contras, nos salían jefes de contras, incluso con el mismo “Franklin” y aparecieron muchos contras que habían sido hasta milicianos, que habían sido del Frente Sandinista. Como “Alfa Lima”, había sido del ejército”.

Este hombre, con acento norteño, campesino, militar, político, de gran capacidad táctica y nato estratega militar, franco, de los que dicen sus ideas con mucha firmeza y, sobre todo, muy humilde, estuvo en una reunión de la Asociación de Combatientes Pedro Altamirano, en Granada, y se transportaba en un viejo y destartalado microbús, con otros hombres, hechos de hierro, de gran valor, coraje y principios revolucionarios. Dejó en mí una enorme huella en mi corazón y en mi alma. Dios bendiga a Nicaragua, Dios Bendiga a estos héroes de carne y hueso, Dios bendiga la Revolución Popular Sandinista.

  1. El Compañero Azbell García Blandón, es un legendario guerrillero y combatiente histórico que contribuyo al triunfo de la Revolución, asi mismo fue uno de los Jefe de BLI que existieron en la guerra cruda de los años 80 y este fue el BLI Pedro Altamirano , el mas bravo de los BLI que existio en la epoca , llamados los Pedrones o macheteros y fueron temidos tanto que fueron los PADRES de la contra. Fui parte de este batallón en el SMP y es un honor para mi haber compartido con muchos cachorros y oficiales del Pedro.
    Saludos hermanos del BLI PEDRO ALTAMIRANO, Saludos Mayor García Blandon.

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  2. Juan José Guerrero Gutiérrez 6 noviembre, 2015, 7:34 pm

    Tuve el honor de pertenecer al primer contingente de cachorros del glorioso BLI Pedro Altamirano, primera Compañia, ( 1986-1988 ). Tuve el honor de caminar y combatir a la par de tan gran personaje. Valiente, terco, duro en el combate, e incansable en la persecución de los mal llamados contras. Gracias Mayor Assbel, por enseñarnos tus conocimientos de guerra.

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  3. abel acuerdate de mi

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