Granada en la vida y obra de Rubén Darío

 

Cultural 
Prof. Héctor Darío Pastora 
Presidente Movimiento Mundial Dario
Sede: Ciudad de Miami, Fla. U.S.A.
 
“Granada en la Vida y Obra de Rubén Darío”,  apuntes que no tienen  profundas connotaciones literarias, no es un ensayo académico, esa es labor de  la darianología mi exposición es la de un darianista, dariano, es  decir de un admirador,  divulgador y promotor del Panida, con un objetivo específico de darianizar, esta vez en una de las facetas que particularmente nos interesa, la vinculación del Poeta Rubén Darío con la colonial e histórica  Ciudad de Granada, protagonista en esta ocasión del verbo y corpus dariano.  
 
Sobre el tema  que me ocupa, hay escritos dispersos,  más amerita un ensayo para darle más luz y  riqueza histórica a uno de sus filones, en especial a las famosas polémicas literarias de intelectuales granadinos, cuestionando con ironía el modernismo y la personalidad del Poeta, y las vigorosas réplicas de literatos leoneses, en la época del retorno apoteósico del Poeta, después de quince años de ausencia de su Nicaragua natal, (Noviembre 1907- Abril 1908). Este aspecto sería trascendente para un ensayo literario, por los personajes en debate, ora en lo literario, periodístico y político, que es conocida como la guerra de los seudónimos, no será parte fundamental, de mi exposición. Me ubicare en la periferia, pero sin dejar la sustancia del enunciado. Procuraré ser ameno. Vamos a comentar los diferentes contactos y sus circunstancias que tuvo el Poeta con Granada, son fascinantes, cautivantes, ya que las visitas y única estadía, se dan en la época de Poeta Niño, esto le da más vida, más vigor a los relatos.
 
Hemos de puntualizar el antagonismo provinciano y tradicional de Granada y León, es por ello que la relación intelectual de Darío con sus contemporáneos de Granada, fué muy distinta de la que tuvo con León; hay un  artículo sobre esta cita en la Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano No. 65 de Febrero de 1966, conmemorativa al cincuentenario de la muerte de Rubén Darío.
 
Una breve digresión 
 
Antes de adentrarme al tema, me place destacar que en este mes de Agosto, hay notables fechas darianas, 13 de Agosto de 1893, arribo de Darío a Buenos Aires, Argentina como Cónsul General de Colombia y corresponsal de Diario La Nación. El 16 de Agosto de 1892, primer encuentro de Darío con España, en ocasión del cuarto centenario del descubrimiento de América, y una fecha como la de 23 de Agosto, pero de 1912, dictó en Buenos Aires Argentina, su aubiografía a la revista “Caras y Caretas”.
 
Nada más elocuente que iniciar la exposición de los nexos con Granada que abriendo una de las páginas de la autobiografía, capitulo VII, “Yo iba a cumplir mis trece años y habían aparecido mis primeros versos en un diario titulado El Termómetro, que publicaba en la Ciudad de Rivas el historiador y político José Dolores Gámez, personalidad granadina que representa el primer contacto con la Gran Sultana, esta vez como referencia lírica, con publicación del poema titulado Una Lagrima con fecha 26 de Junio de 1880, con el sonoro nombre de Rubén Darío y no con los seudónimos de  Bernardo I.U. como solía escribir en El Ensayo de León, en  Junio y Agosto de 1880. Entonces Darío tenía 13 años. 
 
En diferentes épocas el Panida, tanto en Nicaragua como en otros países solía  escribir con seudónimos, los más conocidos Ursus Tacito, Bruno Ardia, etc. Muchos de sus escritos han sido develados por su inconfundible estilo.  Y a propósito de seudónimo, el del Dr. Jose Dolores Gámez (1851-1918) fue  novedoso por ser pitagórico el que usó, cuando ganó el concurso de la Historia de Nicaragua (Febrero de 1889)  8×8: 64 entre 4: 16. (Hemos consultado el Libro Seudónimos y Apodos Nicaragüenses, de Orlando Cuadra Downing, Nicaragua 1967, Año del Primer Centenario de nacimiento de Rubén Darío)  (se dice que Granada es la cuna de los apodos)  Y frespecto al Dr.  José Dolores Gámez, Rubén Darío en su libro el Viaje a Nicaragua e Intermezzo Tropical, (1909) escribe: El historiador publicó también en 1878 un ensayo de Novela: Amor y constancia.  Además hay otro dato en el mismo libro donde el Poeta escribe que el  padre  del Dr, Jose Dolores Gámez, del mismo  nombre, fué  el pionero en la Sierras de Managua del cultivo del café en 1845-46. 
 
Los vínculos de Darío con Granada se consideran que se iniciaron en 1880, con la publicación de sus versos en el Termómetro de Rivas, lo ya hemos  comentado, y siguen en lo físico con sus visitas y estadía en Granada 1882, 1883 y 1884, los que  prolongan hasta su muerte en 1916, (36 años) a través de amistades en Nicaragua, Centro América, Paris y Nueva York, anotaciones que vamos enumerar en síntesis, desde luego con grandes saltos de circunstancias y calendario. 
 
De José Dolores Gámez al Dr. Juan Jose Martínez, eximio medico quien en su autobiografía escribe: Estando en Paris (1904) con frecuencia tuve el gusto de gozar de su deliciosa conversación. Jamás pensé entonces que más tarde iba a tener en mis manos su cerebro”. En 1916 publica un “Opúsculo “Consideraciones sobre el cerebro y personalidad de Rubén de Darío”.
 
La primera visita física a Granada la hizo  a pocos días de haber presentado su poema “El Libro” al Congreso Nacional el 24 Enero de 1882, al respecto escribe en su autobiografía: 
“Era presidente del Congreso un anciano granadino, calvo, conservador y religioso, llamado Pedro Joaquín Chamorro. Yo estaba protegido por miembros del Congreso perteneciente al Partido Liberal, y es claro que mis poesías y versos ardía el más violento, desenfado y crudo liberalismo. Entre otras cosas se publicó cierto malhadado soneto que acababa así: si la memoria me es fiel: El Papa rompe con furor su tiara/ sobre el trono del regio Vaticano”.
 
Presentaron los diputados amigos una moción al Congreso para que fuera estudiar a Europa, a educarme por cuenta de la nación. “la moción cambió por otra que estudiara en el Colegio de Granada, pero dice Darío, yo era de León. Existía una antigua rivalidad y eso humillaba a mi vecindario leonés. Además del Dr. Gámez, otra personalidad granadina le alienta y valora su genio se trata de Don Anselmo H. Rivas uno de los más distinguidos hombres públicos de aquella época Ministro de Relaciones Exteriores en dos consecutivas administraciones de Vicente Cuadra y don Pedro Joaquín Chamorro.  Le invita  a conocer Granada, acababa el Poeta de cumplir sus quince años, el 18 de Enero. Ese viaje le permite conocer esta bella región del país, ver otros paisajes y ante todo el mar dulce, el lago de Nicaragua con sus isletas y el coloso del Mombacho.  
 
En Granada vive el escritor de mayor prestigio en Centroamérica, Don Enrique  Guzmán, crítico rubendariano, quien registra en sus memorias la visita:  “29 de Enero de 1882, con una carta de Genaro Lugo, personalidad granadina, que rinde culto al genio del Poeta Niño, de corazón seráfico,  acompañado de un joven (Cesareo)  Salinas, se me presenta el novel poeta Rubén Darío, a quien llaman “el poeta niño”, parece tener 15 o l6 años  (sólo tenía 15 entonces) es realidad en un niño. Me parece simpático” aún no he podido juzgar de su inteligencia.”   
 
Es conocida que la amistad entre Don Enrique y Darío, fue accidentada. Sus querellas con Don Enrique son famosas y es que Don Enrique era hijo de la ciudad antagónica, detractora y rectificadora, título de uno los artículos alusivos. Don Enrique Guzmán, firmó sus célebres pedacitos de papel, con las que sostuvo sus pláticas con Rubén Darío, con el seudónimo de Juan de las Viñas. El Mora Musa, Persius, etc.  Su hijo Enrique Guzmán Bermúdez  (le conocí cuando visitaba a mi padre en la década del 60 en la Funeraria La Católica, frente a la Iglesia La Merced), a Orión Elpidio, mi hermano, (q.d.e.p.) muy amigo del rector Dr. Ferrey le gustaba hablar con él), pondera a su padre: “Don Enrique reconocía que Rubén Darío no había sido igualado por ninguno de sus imitadores, y por ende, que su estatura literaria no había sido superada por ninguno de sus contemporáneos.
  
Hemos comentado la primera visita del poema el 29 de Enero de 1892, la que se registra no solo en el diario íntimo de Don Enrique Guzmán, sino en el Centroamericano, fundado por Don Anselmo H. Rivas.
 
El Dr. René Sandino Arguello, en su libro Granada la desgranada, destaca la segunda estadía del Poeta en Granada: “El 17 de Abril de 1882, asistió Rubén Darío en Granada a las bodas de su amigo Profesor Miguel Ramírez Goyena con la señorita Felipa Zavala y les dedicó unos versos. A esa boda asistió también el Presidente Joaquín Zavala.
 
“El mismo año 1882 volvió a Granada a visitar al Senador Anselmo H. Rivas, quien promovió la candidatura de Darío para una beca en España. Darío le agradeció dedicándole un verso al nacimiento de un hijo. En la Iniciación Melódica-Sollozos del laud dedicó “Ecos del alma” “A mi estimado amigo senador don Anselmo H. Rivas Rubén Darío, Granada Enero de 1882.
 
Ahora vamos a una novelesca estadía comercial del Poeta Niño en los primeros meses de 1883, entonces ya había viajado a la República de El Salvador, amigo del Presidente Rafael Saldivar, había vestido el primer frac degustado el champan francés.
 
Pero vamos al relato que extraemos de la Revista Conservadora No 65,  año  1966. “ Tenia don Juan Vargas, persona acaudalada de Granada, un hijo recién llegado de educarse en Europa, a quien terminados sus estudios, quiso lanzarlo a la vida independiente, dándole oportunidad de establecer una surtida tienda de comercio. Nos referimos al caballero Ricardo Vargas, espíritu amplio que había adquirido en Paris, notable barniz de cultura, apreciador de poéticos méritos y hábitos de gran Señor. Conoció a Darío y lo apreció y estando en posibilidades para servir de mecenas, y prestigiar su establecimiento con el hijo mimado de las musas le propuso venir a Granada de dependiente de comercio en su recién fundada casa, con el halagüeño ofrecimiento de buen trato, de esplendida mesa y vivienda con carta blanca en el mejor y  único hotel de entonces en Granada, el famoso hotel de los Leones de Mr. Daowning.”  Todo el mundo se reía de la peregrine ocurrencia de Ricardo Vargas de hacer de un poeta un empleado de comercio. 
 
Asombro fue para Ricardo el detalle de la cuenta que Mr. Daowning le presentó. Dos semanas le regaló al pico opíparos platos y brindis al egregio huésped.  La cuenta del Hotel fue respetable. Ricardo hizo comprender al Poeta, entonces de 16 años, que no estaba bueno para el comercio y lo despidió.  
 
La otra referencia de visitas del Poeta a Granada, la encontramos en su autobiografía en el capítulo IX, dictada hace hoy 102 años, y que hemos enaltecido el día de hoy con esta conferencia: “La fecha de otra visita no la específica, pero por su relato y la compañía del Dr. Antonio Zambrana, exilado cubano, deducimos que fue en 1884, época en que aparece dedicándole un poema titulado “El Sol de la Educación” a la Srita. Emilia C. Day, Directora del Colegio de Señorita de Granada a nombre de sus alumnas con fecha 24 de Agosto de 1884.  Rosario Emelina Murillo Rivas, su novia estudiaba en dicho Colegio, su, la Garza Morena, a quien visitó varias veces en su internado a partir de Agosto de 1884, esas presencias de Darío en Granada las destaca el Dr. Emilio Rodríguez Demorizi, en su libro Los Papeles de Rubén Darío, editado en 1952. Muchas veces regresó el Poeta a Granada a visitar a sus amigos que le visitaron en Paris, entre ellos a Miguel Cuadra Pasos, se dice que era su mejor amigo granadino.
 
A su regreso a la tierra natal, después de quince años de ausencia, Noviembre 1907 a Abril de 1908, dice Méndez Plancarte que tuvo un: “Triunfal retorno a su tierra, en palma de gloria, con fiestas en Managua, León y Granada…”
 
En el libro del Dr. René Sandino Arguello, se destaca también:  “El mismo año 1907 Rubén Darío llegó a Granada y se hospedó en la Jefatura Política, frente a la esquina S.O. del Parque Colón, ahora de Benjamín Lugo Vargas. Por la noche se celebró un banquete en honor del Poeta en el hotel Bustos, actual hotel Alhambra. El siguiente día completó el motivo de esa visita acompañando al Presidente José Santos Zelaya a una entrevista con el Presidente de Costa Rica Cleto González Víquez. El Presidente llegó en tren. Darío lo fue a esperar a la Casa de Zinc, estación del antiguo tranvía al final de la Calzada, donde ahora está la Plaza España. Allí lo saludaron el Doctor Manuel Coronel Matus y el Profesor Carlos A. Bravo. Juntos se embarcaron en el vapor Victoria que los condujo a Sapoá y de allí fueron al Valle de Bridmont, donde se celebró la entrevista de los presidentes vecinos”.
 
Rubén Darío estando en la Argentina le envió a Don Enrique Guzmán, a modo de reconocimiento y reconciliación total, el libro “Los Raros” con esta dedicatoria: “Rubén Darío saluda a Enrique Guzmán y le envía este libro, agradeciéndole a los treinta años las críticas que la hacían rabiar a los quince”.
 
Valga una disquisición, lo que le hacía visitar Granada a Darío era sin duda su novia  Rosario Murillo, su segunda esposa, murió en el poder de ella y en esa ocasión  (Febrero de 1916)  viajó con su hermano Andrés Murillo, al despacho del Dr. Juan Jose Martínez, con el cerebro de Darío, quien hizo su estudio, testimonio es la publicación de un folleto.  Para ilustración  Rosario Murillo, vivió de 1871 al 23 de Junio de 1953, mal o bien vinculó a Granada con la vida del Poeta. Mal por el drama del cerebro, arrebatado de las manos del Dr. Luis H. Debayle, y bien por el estudio que hizo el Dr. Martínez y su ética de no aceptar firmar la legitimidad del cerebro, ya que Andrés Murillo se lo quería vender a la Nación de Buenos Aires, Argentina. Periódico que Darío llamaba la Mama Nación. Fue su salvación económica.
 
En el libro del Dr. Demorezi encontramos documentos valiosos de la relación del Dr. Manuel Ubago, cuando era estudiante de medicina en Paris.  He aquí una simpática y emotiva anécdota del Dr. Ubago: “Corría el año de 1908, si la memoria no  me es infiel, cuando residía el Poeta en Paris, y en una de esas conversaciones soltó su resentimiento para con Granada, después de haberme referido sus triunfos en toda América y España. Trate de disipar de su cerebro aquella idea, del resentimiento por Granada,  comprendí que era de las pequeñeces que laceran el alma y que no era fácil borrar de su memoria. 
 
Después de algún tiempo le conté a Darío que a Granada había llegado un artista de nombre Jambrine, quien recitó en el teatro La Marcha Triunfal. El público granadino aplaudió, me atreví para agradar al poeta borrar de su memoria aquel resentimiento, y hacienda un esfuerzo lirico, le declamé estos versos: Por la anécdota citada/ Verá el gran poeta Darío/ que en la escéptica Granada/ se aprecia del vate su poderío/ el divino verso deleitante que Jambrine recitó con brío/ [profundo delirio desbordante/ con la hermosa marcha de Darío.
Produjo el efecto deseado, el Poeta me pidió que escribiera en la revista Mundial y Elegancia, y  me invitó a cenar al Café de la Paix, con menú a lo Darío.
 
Y como la cena fue íntima y respetuoso, me pidió, el nombre científico del alcohol, Hidrato de Etilo; C2 H5. OH, no fué fácil para mí como médico. Y para que lo quiere? Voy a escribir sobre el alcohol, o si lo hizo, más me contó una anécdota “probé el guaro de mi Patria, en la estación del ferrocarril de León, y de boca un tacamal, sentí caliente mi estómago.
 
Esas platicas fraternales con el Dr. Ubago, se daban en casa del Poeta en Paris, casi siempre en compañía del Dr. Luis Debayle, El Dr. Ubago frecuentaba la casa del Poeta para cortejar a la cuñada del Poeta María Sánchez, quien bailaba con donaire las sevillanas.
 
He mencionado la Revista Mundial y Elegancias, de la que era director literario Rubén Darío, (1911-1914,) editada  en Paris  a todo lujo  con circulación  en Europa y América Latina. En la revista No. 21 de Enero de 1913, le dedica un amplio articulo a Nicaragua,  donde se refiere ampliamente a Granada, en uno de sus párrafos: “GRANADA ES UNA CIUDAD DE GRAN INMPORTANCIA, A LAS ORILLAS DEL LAGO DE NICARAGUA, FINAL DE LA VIA FERREA QUE EMPIEZA EN CORINTO, EMBARCADERO DE LOS VAPORES DE CABOTAJE EN EL GRAN LAGO. CIUDAD LA MAS CIVILIZADA SOCIALMENTE, CENTRO DE FUERTES TRANSACCIONES COMERCIALES Y AGRICOLAS, GANADOS, CEREALES, CAFÉ DEL VOLCAN MOMBACHO.”   Mención de gran importancia en aquella época  y que  una consagración dariana. Y enumerando nombre granadinos, en Nueva York el de de Pedro Rafael Cuadra, interpretó los sentimientos del gran Portalira y le admiró, escuchó su conferencia en la Universidad de Columbia de Nueva York el 4 de Febrero de 1915 y el Poema Pax  y le solucionó al menos con 200 dólares, el clamor financiero del Poeta, El gobierno de Nicaragua por sus servicios diplomáticos, le quedó debiendo a, 45,000 pesetas por sus servicios diplomáticos en España. Sabemos que por ediciones de sus libros,  ora Azul, Prosas Profanas, Canto de Vida y Esperanza, la financió de su recursos en su totalidad, El Canto Errante, toda al vuelo, La caravana Pasa, Opiniones, Tierras Solares, etc.. Bien dijo en su discurso del 22 de diciembre de 1907, “YO HE VIVIDO Y HE LUCHADO NO POR LOS GOBIERNOS, SINO POR LA PATRIA.” Darío sabia que el Estado no premia el talento, solo la sumisión. 
 
Amigos de Darío fue el distinguido granadino Miguel Cuadra Pasos, hermano del Dr. Carlos Cuadra Pasos, representante del Presidente Adolfo Díaz en los funerales del Poeta el 13 de Febrero de 1916. Un granadino fué el constructor de la tumba del Poeta y escultor del León Sollazante que cuida su inmortalidad y quien enterró secretamente el cerebro del Panida, su nombre Jorge Navas Cordonero (1874-1968). Ahora que se acerca el centenario de la muerte de Darío a conmemorarse en Febrero de 2016, debería colocarse una placa en su memoria, si es que no existe.   
 
Hay tantos datos y egregios nombres vinculados al Panida y Granada, los que no son posible enumerar con su meritorio comentario, en una conferencia, me dispensan las omisiones, se que aquí hay personalidades que me pueden ilustrar sobre mi tema. Más he de rendir homenaje a voces contemporáneas de Darío como la del Prof. Carlos A. Bravo, presente en 1907 en el retorno del Poeta en León, con formidables crónicas en el Diario de Granada y con su magistral discurso en los funerales “Cantó a la vida, al amor  y a la belleza; y ahora vuela al infinito, dejando en la tierra su nombre de gloria”. El cuerpo médico de Granada estuvo presente en los funerales del Panida el domingo 13 de Febrero de 1916.  La asistencia de los Doctores Francisco G. Miranda y Abraham Arguello, entre los firmantes del acta póstuma granadina sus amigos, Manuel Ubago y Juan José Martínez, quien tuvo el privilegio de tener en sus manos el cerebro del genio.   Rubén Darío  seguirá vigente, a través de eximios darianos granadinos que descansa en la paz de Dios, como el Ing. Ernesto Gutierrez, Alejandro Hurtado Chamorro, con su formidable libro sobre la mitología griega, con Pablo Antonio Cuadra, en  uno de sus antológicos ensayos Rubén, el Puerto: proclama; Darío es la voz de nuestra Geografía y de nuestra historia “Y en nuestros días, Granada tiene paradigmas Darianos entre otros, a Jorge Eduardo Arellano, Francisco Arellano, en el exterior a Noel  Rivas Bravo y Nicasio Urbina (nació en Buenos Aires, Argentina) y desde luego las jornadas poéticas anuales que reúnen al mundo lírico y este año lo dedicaron en honor al Padre del Modernismo Literario hispoamericano, nuestro excelso e inmortal Poeta universal Rubén Darío.  Hay una personalidad, un maestro del verbo dariano que siempre evoco, al Dr. Edgardo Buitrago, viene a mi memoria una de sus magistrales conferencias sobre los vigores dispersos”.
 
Don Eleazar Morales, quien fuera Director del Archivo de Granada y quien pertenece a la Academia de Historia y Geografía de Nicaragua, entre sus documentos me proporcionó este dato,  “Sesión VII extraordinaria celebrada por la Municipalidad de Granada, a la una de la tarde del día diez de Febrero de mil novecientos diez y seis. Presidencia del Alcalde Don Filadelgo Chamorro, asistencia de los regidores Don Jose Arana, don Carlos Marenco y Don Jose Rodolfo Marín y síndico municipal Don Fernando Alvarez. A la hora indicada, el Sr. Alcalde declaró abierta la sesión. Art. Único: el Sr. Alcalde, dio cuenta con un telegrama de la municipalidad de León, en que participa EL FALLECIMIENTO DEL EMINENTE POETA NICARAGUENSE RUBEN DARIO, acaecida en esa ciudad, el seis de los corrientes, e hizo moción para que se acordara lo siguiente, que se aceptó por unanimidad:
1) Declarar duelo de la Ciudad, la por la muerte prematura del ilustre extinto.
2) Excitar a los vecinos para el sábado de los corrientes, de la exhumación del cadáver, enarbolen banderas con crespones negros en señal de duelo de la ciudad.
3) Designar al Sr. Sindico de la Corporación Don Fernandez Alvarez Lejarza y a los caballeros Don Gilberto y Don Gustavo Lacayo y Don Solón Gutiérrez para que en nombre y representación de esta municipalidad, asistan a los funerales y honras 
 
4) fúnebres que se hagan al Poeta y den el pésame a la Honorable viuda, a la honorable Corporación Municipal y al Comité Dariano.
 
Siguen los puntos 4 y 5, con la publicación de bandos y periódicos.  Aparece como dato del recibo de la corona oficial que Granada envió a las exequias del Poeta a León y de acuerdo con el recibo por un valor de $ 32.00  con fecha  17 de Febrero y firma, Chon Selua. Otros documentos del año 1920 se refieren a solicitudes para la municipalidad de Granada para aportar fondos al Comité para el Monumento de Rubén Darío, lo que parece que no fué posible. El escultor de esta obra fue el arquitecto Mario Favilli, personalidad vinculada con Granada.  Este monumento fue inaugurado el 24 de Septiembre de 1924. 
 
“Granada y León, fueron antagónicas en política, pero nunca en cultura, la respuesta es sencilla, el mea culpa de los vanguardistas, el paisano inevitable y culmino con Salutación del Optimista, espíritus fraternal, luminosas almas, Salve!  
 

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